Herramientas manuales

Las empuñaduras y asideros deben adaptarse a la anatomía funcional de la mano de forma ergonómica.

Resulta interesante resaltar que algunos de estos cambios ya se habían producido en los útiles que hace más de 20 años se diseñaban o adaptaban para personas con diversidad funcional.

Algunos de los ejemplos más claros han sido el engrosamiento y el cambio en la forma de mangos y empuñaduras, pensados para que la mano se mantenga alineada con el antebrazo evitando la inclinación lateral de la muñeca. Estas variaciones favorecen el aprovechamiento de la fuerza empleada y previenen, por ejemplo, el agravamiento de las enfermedades reumáticas y el dolor.

Financia el Servicio Andaluz de Empleo y el FSE

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